Farmacia Martín-Granizo

Historia

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Isaac Martín-Granizo

Corría el año 1935 cuando Isaac Martín-Granizo, entonces propietario de la farmacia de Villamañán, decide trasladar su botica a León e instalarse en lo que en aquellos tiempos se denominaba Avenida de Méjico (hoy Avenida de Roma).

Poco imaginaba Isaac que su decisión de trasladarse a León iba a propiciar el inicio de una larga tradición familiar de farmacéuticos, pues vendió la farmacia de Villamañán a Adolfina Quintana, también farmacéutica, que algunos años más tarde se convertiría en su esposa.

La Farmacia Martín-Granizo inicia su actividad en un local que anteriormente había sido café teatro, atravesando en sus inicios las dificultades derivadas de una guerra civil. Con mucho esfuerzo y trabajo, e intentando siempre dispensar un trato humano y familiar, Isaac consigue reconvertir el viejo café teatro en una farmacia de referencia para los leoneses.

Más adelante fue Nila Martín-Granizo la encargada de tomar el relevo del negocio familiar. Durante más de 30 años continuó con la labor iniciada por su padre, haciendo desde el primer momento suya la filosofía inicial inculcada por él.

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Adolfina Quintana

En estos momentos ya es Águeda, la tercera generación, la que se ha hecho cargo de la farmacia, basándose igualmente en las directrices marcadas tanto por su abuelo como por su madre.

Tres generaciones de esfuerzo y empeño familiar que han dado vida y continuidad a aquella decisión inicial, ligando la historia familiar al establecimiento.